Hechas una a una
El resultado final puede observarse en una pared o en una celebración, pero detrás de cada obra existe un proceso que muchas veces permanece invisible.
Fundir una pieza no significa simplemente verter metal en un molde.
Cada etapa prepara la siguiente. Un error en la mezcla, el molde, la temperatura, el vertido, el enfriamiento o la limpieza puede afectar toda la obra.
Cuando una obra sale del taller, lleva consigo el resultado de muchas decisiones que no pueden verse a simple vista. La experiencia artesanal está precisamente allí: en saber qué observar, cuándo intervenir y cuándo conservar la huella natural de la materia.
Conservación del modelo
El taller custodia los modelos que dieron origen a cada obra. Se guardan protegidos y se revisan antes de iniciar una nueva fundición para asegurar que conserven cada relieve y proporción.
Preparación del molde
A partir del modelo se prepara el molde que dará forma a la pieza en bronce, cuidando que cada detalle artístico se mantenga fiel al original.
Preparación del metal
Se selecciona y prepara el bronce que será fundido, calculando la cantidad necesaria según el tamaño y la complejidad de cada obra.
Fundición
El metal se funde a alta temperatura. El artesano observa su comportamiento para determinar el momento preciso en que está listo para el vertido.
Vertido
El Aleación de metales se vierte en el molde con precisión y coordinación, procurando que llene por completo cada relieve de la obra.
Enfriamiento
La pieza permanece dentro del molde el tiempo necesario para que el metal se solidifique por completo, sin acelerar el proceso.
Desmolde
Una vez fría, la pieza se retira del molde y se revisan los canales y bordes que deben eliminarse antes de continuar.
Limpieza
Se retiran los residuos propios de la fundición, protegiendo los detalles más delicados de la composición.
Terminación
La pieza recibe pulido, pátina y acabado final, resaltando los relieves y el brillo característico del bronce.
Control final
Antes de salir del taller, cada obra se revisa en su integridad, estabilidad, detalles, sistema de instalación y embalaje.
Fidelidad no es uniformidad
Durante años, algunas personas observaron ciertas irregularidades de las obras y pensaron que se trataba de errores. Sin embargo, no todo aquello que se aparta de la simetría industrial es un defecto.
El arte puede utilizar proporciones, gestos, texturas y líneas que no buscan reproducir la realidad de manera fotográfica. Su intención puede ser expresar, anunciar o conducir la mirada.
Nuestro trabajo no consiste en alisar indiscriminadamente cada superficie hasta borrar su carácter. Consiste en comprender qué pertenece al modelo, qué nace naturalmente de la fundición y qué debe corregirse para garantizar una pieza de calidad.
Cada obra conserva la fuerza de haber sido hecha por manos humanas.
Vea el proceso reflejado en cada obra
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